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¿Del comportamiento de cada uno, depende la suerte de los demás?

Entrevista de María Isabel Rueda al experimentado infectólogo, de la Fundación Santa Fe de Bogotá, Guillermo Prada. Aquí nos explica puntos claves sobre el coronavirus. Entrevista publicada en eltiempo.com

Uno de los infectólogos más veteranos y experimentados del país, el doctor Guillermo Prada, nos explica muchas cosas que queremos saber del coronavirus y que no hemos tenido a quien preguntarle.

Usted es una absoluta autoridad en materia del coronavirus que amenaza al planeta y que desde luego incluye a Colombia...

Simplemente soy el infectólogo más viejo de este país.

¿Es cierto que el coronavirus no se da en tierra caliente?

No sabemos. Se tiene la esperanza, pero sin que se haya podido confirmar, que como todos los virus que producen infecciones respiratorias proliferan más durante la época de invierno, pero con este no tenemos todavía la información.

¿Con qué tipo de vitaminas, comidas específicas o refuerzos inmunológicos podemos ayudarle a nuestro cuerpo a estar mejor preparado?

No hay ningún elemento que le permita a uno, como dicen las señoras, “mejorar las defensas”, para que uno pueda ayudar a estar en mejor forma.

¿Ni tomando vitamina C, que está agotada en el mercado?

No. Los refuerzos de las defensas no existen. Hay gente vendiendo cosas que ‘mejoran las defensas’. Eso es una estafa.
Maduro dice que el Interferón, que trajo por toneladas de Cuba, va a salvar a los venezolanos…

Que no hable bobadas. Si queremos hablar de cosas absolutamente experimentales que se están usando, hay una droga que se usó para el ébola, que se llama Remdesivir. Es la única en la que se tienen algunas esperanzas, pero apenas se están conduciendo los estudios en China y aún no hay resultados.

Al principio, cuando empezó todo esto, para que la gente no tuviera pánico se decía que era una gripa, solo que un poco más fuerte. ¿Qué diferencias hay concretamente entre el coronavirus y la gripa?

Esta es una infección del tracto respiratorio, pero, a diferencia de la mayoría de las gripas, le fascinan las células pulmonares, entonces casi que se va directo al pulmón. A diferencia de una gripa convencional, casi nunca da mocos o dolor de garganta ni estornudadera. La enfermedad clásica es fiebre, malestar con dolores musculares y tos seca frecuente. Estas son como las claves para sospechar.
Una persona con esos síntomas que me acaba de describir tampoco tiene claro qué es lo que tiene que hacer: ¿irse para urgencias o quedarse en la casa?

Si los síntomas son moderados y la persona no se siente mal, debe ponerse un tapabocas y quedarse en la casa, y seguir las demás recomendaciones: lávese las manos con frecuencia, no salude de mano ni de beso. (Anecdóticamente le cuento que esa ha sido mi campaña desde hace 30 años, y se me han burlado toda la vida por eso, porque yo nunca doy la mano). Si se siente mal, y la fiebre se vuelve persistente, debe acudir a un servicio de urgencias, pero solamente en estas circunstancias.

¿Se sabe cuál es la explicación de que, por ejemplo, en países como España e Italia, el coronavirus haya pegado durísimo, a diferencia de Alemania, donde ha sido el impacto muchísimo menor?

A Italia y España los cogieron con los pantalones abajo, y espero que a nosotros no nos vaya a pasar lo mismo. Colombia tiene una oportunidad única de, en este momento, tomar medidas, yo diría, draconianas, en términos de contención.
¿Cómo cerrar fronteras, por ejemplo?

Parece que no ayuda mucho, pero hay que tomarlas. El problema es que la gente se nos está colando, y a la gente que llega de España o de Italia se les dice: ‘Váyase a su casa y hágase autocuarentena’. Pero no somos muy responsables, no tenemos cultura ciudadana, y se burlan de la cuarentena.

¿Está llegando tarde el virus a América Latina o por lo menos con menos fuerza? ¿Hay alguna evidencia para sostener que aquí el nivel de contagio va a resultar menor?

No, eso tampoco está demostrado. Solamente en China se ha observado que en las últimas dos, tres semanas parece que hay una cepa diferente del virus. Esos virus van mutando, van cambiando rapidísimamente en términos genéticos, y por tanto podrían tener eventualmente menor virulencia, o sea, menor agresividad.

¿Ve factible que este virus pueda mutar en su aterrizaje en América Latina?

Es tan nuevo esto que llevamos dos meses largos y aún no sabemos; puede mutar hacia una cepa más agresiva, o, eventualmente, hacia una menos agresiva. Con el ébola se tiene esa experiencia. Se había mantenido más o menos quieto, pero se volvió una epidemia cuando tuvo una mutación que lo volvió más agresivo.

¿Entonces?

Hay que seguir pensando en que el virus tiene una facilidad de contagio absolutamente aterradora. Por ejemplo, hablando de las goticas que a todos nos salen de la boca cuando hablamos, y que pueden caer hasta una distancia de casi dos metros, o sobre superficies: mesas, tablas, manijas, puertas, el correo que nos llega de afuera, el periódico que nos suben de la portería, todos pueden ser vehículo de contaminación. Y la gente no piensa en eso, y no se lava inmediatamente las manos. Mire lo que me acaba de llegar por el correo: a través de las goticas, el virus puede durar latente en el aire hasta tres horas. Sobre una superficie de cobre, 4 horas. Sobre cartón o cartulina, 24 horas. Sobre plástico y acero inoxidable, entre 2 y 3 días. La única manera de prevenir ese conducto de contagio es lavarse con mucha frecuencia las manos.

Se supone que la cuarentena son 14 días aislado, pero dicen que el virus puede durar 9 meses en su estado de contagio creciente, antes de alcanzar su pico...

La cuarentena de 14 días sí sirve. En esto se fueron por el extremo más largo, porque hay opiniones de que en 7 días ya no hay nada. Otra cosa es pensar cuánto tiempo este virus va a estar entre los seres humanos, eso no lo sabemos todavía, pero, por la experiencia de epidemias o de pandemias anteriores, muchos de esos virus llegan para quedarse. Por ejemplo, el H1N1, que en el 2009 nos mató un montón de gente y que fue una pandemia con una mortalidad alta, curiosamente más en los jóvenes, todavía circula entre nosotros. Este nos va a matar a los mayores de 60 años.

¿Cuál es la explicación?

En la época del H1N1, los jóvenes tenían más riego porque no se habían expuesto. La gravedad de este virus es que los seres humanos nunca habíamos estado en contacto con él, y por lo tanto nuestro sistema inmunológico no lo reconoce como un agresor. Y eso le da vía libre para que nos agreda a su antojo.
Pero ¿por qué a los niños no les da?

No hay una explicación clara, se están haciendo estudios; y sí les da, hay niños que han estado hospitalizados con respirador por neumonía, pero el porcentaje de niños infectados, según el último dato que tuve, era como del 0,8 por ciento.

¿Y a los animales, a los perros, a los gatos?

No creo que constituyan un elemento para diseminación de la enfermedad, para que infecte a otras personas.

Bueno, y la verdad sobre el tapabocas, ¿cuál es?

También controvertida. El problema fue que también nos cogieron con los pantalones abajo con los tapabocas, no hay una reserva disponible y por tanto podríamos llegar a una escasez tal que no habría ni para los trabajadores de la salud.

En Estados Unidos se sabía que no había kits de pruebas suficientes, tanto que se le ha creado un problema político al presidente Trump, quien está intentando evadir su responsabilidad. Pero ¿en Colombia sí los hay?

Trump es el responsable absoluto. Sabían que la epidemia venía. ¿Cómo no tienen pruebas en un país como los Estados Unidos? Y si los Estados Unidos no tienen, nosotros menos. En eso hay que pedirle claridad al Gobierno. ¿Cuántas pruebas estamos haciendo? Una cosa es hacerles pruebas a los sospechosos o a los sintomáticos, y otra es que hagamos pruebas al azar, para medir la prevalencia de la infección en la sociedad en general. Por ejemplo, lo que están haciendo los coreanos, y ya lo comenzaron a hacer en Seattle, que es ‘drive-through’; usted va por la calle y lo paran y le hacen una muestra, o se inscribe en salas específicas si quiere hacerse la prueba. Eso es fundamental en este momento. ¿Cuántas pruebas tenemos nosotros? Sabrá Dios si 10.000, o 20.000 o 40.000.
Y con respecto a los tapabocas, que están agotados…

Me tocó comprarlos por Amazon y creo que eran los últimos. El tapabocas crea una falsa sensación de seguridad, y eso hace que la gente descuide otras medidas de prevención, como lavarse las manos, que tiene toda una técnica. No es al estilo colombiano, que medio se echan un poquito de jabón y luego se secan con el pantalón mismo. Hay que usar más toallas desechables. La toalla de la casa es un transmisor de infección altísimo. Pero además, el tapabocas es incómodo, y eso hace que la gente se lo esté tocando cada rato, lo cual implica tocarse la cara, y por lo tanto a la larga terminan aumentando el riesgo. Sin embargo, y esa es una posición mía, si una persona de edad va a salir a un sitio público, como un supermercado, o un medio de transporte público, o un centro comercial, lo digo por mí, yo me pondría un tapabocas.
¿Qué debe hacerse en cuanto a las relaciones interfamiliares cuando en una familia hay uno o más infectados?

Esa persona dentro de la casa debe estar aislada, en una habitación aparte, con un tapabocas, y debe mantener por lo menos una distancia de dos metros con respecto a los demás miembros de la familia.

¿O sea que le pongan la bandeja de la comida de lejitos, en la entrada?

De acuerdo. Es como si estuviera aislado en un hospital.

Siendo sinceros, ¿usted cree que los casos de coronavirus en Colombia están subdiagnosticados?

Pensaría que sí. La única manera es que hagamos pruebas. ¿Por qué no estamos haciendo pruebas al azar para medir la prevalencia? Ahora, obviamente esto va creciendo y no sabemos hasta dónde va a llegar, y es que posiblemente llegue a los extremos, como en Italia, Dios no lo quiera. Pero si en este momento, y esto es crucial, todo el mundo tomara medidas draconianas en términos de asumir la responsabilidad con las precauciones para no trasmitir el virus a otras personas, podremos controlarlo, y no llegar al caos de Italia. Y es que las implicaciones no solamente son en salud. Los hospitales se van a saturar, no tenemos respiradores, ni unidades de cuidado intensivo ni personal médico suficientes. Obviamente, la economía se va a pique. Este pobre país agobiado y doliente no aguanta un golpe de esos.

Los gobernantes están en un dilema muy grande, entre trancar la enfermedad o trancar el pánico económico. ¿Cuál debe ser la prioridad? Porque el pánico económico, no solo el contagio, puede llevarse a un país ¿no?…

Importantes economistas opinan que es mucho más barato en este momento invertir todo el dinero que sea posible para contener la pandemia, porque es una inversión hacia el futuro positiva. Si nos esperamos a que se nos estalle la bomba en las manos, pues la cosa va a ser grave en términos de vida, de salud y de la economía.

¿Es cierto que el virus se duplica a diario?

Mucho más que a diario. Los virus se multiplican a una velocidad increíble. Estos virus pueden formar sincicios, que en medicina quiere decir que el virus sale de la célula infectada y luego de reproducirse atrae más células, y entonces en vez de atacar una célula individualmente, las ataca en grupo, lo que le aumenta su efectividad para reproducirse, y eso pasa en horas.

Categóricamente dicho, ¿la distancia social sirve?

Sí, claro, fundamental. No creo en el cuento de que unos dicen que hay que evitar reuniones de 500 personas, de 1.000 personas, de 10.000 personas. Yo no iría en este momento a ningún sitio donde haya grupos pequeños de personas.

O sea, usted no se montaría en un avión…

No, ni loco. No creo que sea conveniente en este momento viajar. Esa pregunta se la hicieron a Thony Faucci, director del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, que tiene 79 años, y dijo que solo viajaría si fuera por razón de la salud pública de su país, y absolutamente indispensable. Del resto, no se montaría en un avión.

¿Estamos ante una pandemia que implica que nuestras conductas individuales influyen sobre la suerte de los demás?

Desde luego. La conducta individual es la que causa el impacto en la pandemia. Si cada uno de nosotros asume la responsabilidad que le corresponde, pensando que somos los vectores fundamentales de la pandemia, esta se acaba en el momento en que dejemos de pensar que esto es un chiste, que es una gripita común y corriente. Tenemos que cambiar nuestra actitud, nuestra manera de comportarnos, nuestra manera de ser, de relacionarnos con los demás. De lo contrario, esto va a seguir disparado.

¿Y cómo vamos a proteger a los viejos, bocado favorito del coronavirus?

Hablamos de personas mayores de 60 años. Es fundamental que los jóvenes que se ríen de la cosa y creen que a ellos no les va a pasar nada, piensen que tienen papás y tienen abuelos. Los muchachos salen a los bares, a las rumbas, se ganan la infección con los demás compañeros y luego van a su casa y se la pueden prender a sus papás y a sus abuelos. Siempre lo he dicho con la influenza: el nieto consentido mata al abuelo adorado. Las personas mayores de 60 años tienen que tomar medidas de protección, como aislarse en la casa, no salir mucho y decirles a todos los demás miembros de la familia que, por Dios, los protejan, porque los pueden matar.


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